Ayer quince de septiembre mientras todos ustedes bebían y comían yo estaba muriendo de gripe, fue deprimente. Escuchaba a mis vecinos celebrar y caerse de borrachos. Yo leía revistas, comía sushi y ¡oh!, terminaba la tarea que tenía que enviar antes de las doce de la noche. Horrible. Cuando la entregué ni siquiera me llegó el mail del ayudante diciendo "Tarea recibida", seguro se estaba cayendo de ebrio en algún lugar de Copilco o qué se yo.
Pero bueno, ya mañana voy a la escuela, algo que me alegra por más de una razón... (aquí es cuando alguien me da un golpe con un cucharón por andar de pendeja)
Proximamente: Informes sobre mi mediocre vida escolar



